martes, 3 de mayo de 2011

El regreso.


Regresar a casa siempre es un tema, no solo por el reencuentro con la familia y los seres queridos, que no deja de ser maravilloso, después de un tiempo suficientemente largo sin abrazos y sin esa curiosidad latina que tenemos los que vivimos en este lado del hemisferio; si no que también por todo lo que uno deja atrás, experiencias, momentos, imágenes, olores, sabores, personas, todo lo que ayuda a construir el universo propio durante el tiempo que uno se tiró a los brazos de la aventura.
Hoy miro atrás y veo un sin fin de imágenes, que estando allá sentí que serían mas fáciles de reproducir verbalmente a mi llegada, son miles de situaciones que están guardadas en mi mente sin poder salir de ahí, por ningún modo, mas que el de las palabras escritas. Al menos hoy, al menos ayer.
Siento que ahora me impacta de otra forma lo mismo que durante un mes me generó la mas variada de las sensaciones, el abanico mas grande de momentos que se congelaron en mi, para quedarse como la mas preciada de las informaciones y experiencias.
Se vienen a mi cabeza las obras, las calles, mi departamento, Fragonar y nuestro idilio, los cigarros por al ventana mientras escribía, los Museos, Jasper Johns y Rothko, las galerías, una y otra vez, como piezas de un puzzle que en 13 horas de vuelo se desarmó y que no quiero que se me pierdan, no se como guardarlas para que siempre estén ahí, aquí adentro, en mi cabeza.
Estando allá me propuse re encantarme con mi ciudad, no volver a quitarme los anteojos para poder verla sin parar, para ver si después de mas de 30 años habitándola y con un mes de distancia podíamos comenzar una nueva relación, un diálogo mas allá del amor o el odio, un diálogo que quiero comenzar desde un punto cero, abierta a una nueva aventura, ahora en mi país.

viernes, 29 de abril de 2011

it's alright


Hace un mes atrás estaba en Chile ansiosa por partir, por que finalmente después de un largo tiempo de espera se revelaría el secreto Apexart y el enigma New York, que me tuvo durante varios meses soñando con el Norte, viviendo la ciudad y la residencia con la distancia que genera una pantalla. Si bien las pelis nos muestran una ciudad universal, que está en el imaginario colectivo de todos los ciudadanos del mundo y www.apexart.org muestra la realidad del maravilloso proyecto y la visión de cada uno de los residentes a traves del blog, es muy distinto vivirlo uno, con su propia sensibilidad, con su propia visión, desde un paralelo cultural único, que no se puede más que oler, escuchar y sentir en cada paso que uno da por esta envolvente ciudad.
Hoy, y a poco de partir de vuelta a Santiago, con los misterios revelados y con más preguntas y apetito que nunca, siento una enorme satisfacción por este tiempo vivido, por haber conocido tan de cerca y de una manera tan presencial una realidad tan distinta a la que los que trabajamos en Arte y Cultura en Chile vivimos. Me doy cuenta que todas las preguntas que tengo se irán respondiendo con el tiempo y seguramente no de forma directa, si no que tendré que ir encontrándolas, buscándolas y en la medida que se resuelvan de seguro aparecerán nuevas. Siento que después de esta experiencia se inicia una nueva etapa que tiene que ver con la forma de mirar el mundo, de mirar mi trabajo, nuestro medio artístico local, se abre una nueva etapa de trabajo duro, donde la única fórmula posible para avanzar es no parar, no rendirse aunque todo parezca indicar lo contrario. Se abre también el apetito de volver a experiemientar situaciones de este tipo, aprendiendo de otras realidades y modelos, abrir los ojos al mundo, por que estamos todos en él y sólo hoy podemos hacerlo, sin miedo y con coraje.
Cada paso que di en esta ciudad, cada persona que conocí, cada mañana que desperté ansiosa por salir y cada texto que escribí son parte de un rápido proceso de apreciación, conocimiento y asimilación que disfruté al máximo, que me llenó cada día de energía renovable y hoy no puedo mas que agradecer a este grupo humano de locos que trabajan en este extraño y generoso proyecto. 

miércoles, 27 de abril de 2011

Patria



Ya me quedan poco días y con un dejo de nostalgia voy aplanando calles; hoy y después de una acalorada caminata hasta China Town, lugar que congrega a miles de turistas y que a través de ellos visten de fashion un mundo oriental dentro Norteamérica, logras introducirte superficialmente en esta cultura, que de a poco se va occidentalizando a través de los souvenir que venden a la mitad del precio de mercado, poleras, tazones, imanes, stickers, pañuelos, gorros, paraguas; todo lo imaginable con el tradicional logo que el Norteamericano Milton Glaser diseñó en 1976, con esa frase que le robó de la boca a todos los que alguna vez hemos pisado esta ciudad “I Love NY”, mezclado con pequeñas Ladies Liberty y gatos chinos de la suerte, dragones e instrumentos musicales propios de su cultura oriental, que sin éxito piden a gritos ser llevados por la enorme cantidad de turistas que saquean cada tienda en busca de su polera soñada. Debe ser el precio de mantener un negocio y de tener que vivir de él, adaptarse a las exigencias del consumidor en un mundo donde el libre mercado satisfase todas las necesidades temporales que podemos inventarnos. Eso sólo en la parte comercial, por que como todo barrio, este también tiene periferia, que es lejos la parte mas China del Town, donde solo caminan orientales, donde las lenguas no se mezclan, por que sólo escuchas Chino y donde todo parece andar a otro ritmo, con otros olores y costumbres.
Ahí, entre medio de ese mundo oriental se encuentra extrañamente el “Eldridge Street Synagogue Museum” Un espacio reflexivo que se ha transformado a lo largo de los años en un espacio de encuentro para los miles de inmigrantes Judíos acentados en USA.
Este precioso templo, que lleno de detalles y hermosos vitrales, mantiene viva la cultura judía, demostrando a través de distintos dispositivos educativos como han mantenido sus tradiciones y su Fe a lo largo de los años, en un universo donde es tan fácil corromper o perder la propia cultura, en un mundo en el cual, por mas que vivan 20 o 100 años serán siempre extranjeros, demostrando que con un trabajo constante e íntegro, se puede hacer patria lejos de la tierra.

martes, 26 de abril de 2011

El Anti Panorama Newyorkino




Los prejuicios contra los Norteamericanos son un asunto histórico, es parte de la información que uno trae en la cabeza sin tener mucha idea por que, como las opciones políticas o deportivas, siempre está esa contradicción histórica que Fluctúa sin intermedios, entre el amor y el odio.

Estando acá he derribado bastantes mitos o prejuicios internos en contra de esta nación, encuentro que tienen muchas cosas buenas, incluso admirables, por que he sido feliz en un contexto que puede sentirse hostil, por que he sentido generosidad en la gente que he conocido. He aprendido mucho, a pesar de no dominar el idioma, he logrado comunicarme y sentir un constante feedback con las personas y la ciudad, disfrutando de cada espacio, sintiéndolo un poco mío.

A pesar de haber pasado por Time Square, de mirarlo a la distancia y haber querido volver en ese primer encuentro fortuito, no lo había hecho, por que me daba un poco de lata, lo encuentro dentro del contexto “Panoramas en NY” bastante fome y poco interesante, pero hoy, después de un paseo por mis barrios, decidí ir, aprovechando el calor de esta húmeda primavera que se avecina y los pocos días que faltan para el regreso a Santiago. 
Como era de esperar, estaba repleto de gente, luchando por sacarse la misma foto junto a todos los íconos del consumismo y superficialidad corporativa. Si bien puede que sea divertido y luminoso, es la peor cara de la ciudad y del país, que exista es la demostración perfecta de que para vivir en un mundo en el que quepamos todos, necesitamos una balanza que se incline para ambos lados. Ese barrio que siempre ha sido vanagloriado por las luces, los íconos pop, la música y la integración, es todo eso sin serlo realmente. Yo no se si había mucha gente y no vi bien, o si la M del Mc Donalds me tiene un poco cansada, o si la olita de la Coca Cola versus la de Pepsi me parece una competencia de muy mal sabor, o si el Hard Rock Café era un cool proyecto hace 20 años atrás y ahora es sólo una máquina de hacer negocios con guitarras y discos. Pero no logré durar mucho rato ahí, prefiero esa sensacion de silencio que genera la masa cuando visita los museos o repleta los parques, el primer día que sale el sol en primavera. 

domingo, 24 de abril de 2011

Chelsea.

Los circuitos comerciales de exhibición y difusión de arte suelen ser mirados con un poco de desconfianza y discriminación por los alternativos, jóvenes o under ground, sin duda hay muchos motivos para hacerlo, por que evidencian, poniendo a la luz lo mejor y lo peor del mundo del arte, es un mundo lleno de contradicciones, un poco intangible para el artista y alejado de su realidad, es extraño que dos universos que se necesitan tanto les cueste llegar a un equilibrio sano de subsistencia mutua. Pero acá, aunque ese desequilibrio se ve, no sobre sale. La existencia activa de circutos alternativos que intentan vivir también comercialmente hace que los artistas puedan estar mas tranquilos, sin necesidad de cruzar barreras, aunque ambos mundos deberían cruzar esa línea imaginaria y trabajar juntos, creo que es ahí donde el público, los artistas y curadores pueden encontrar el verdadero beneficio ¿Será posible hacerlo?
Recorriendo las galerias de Chelsea me pasaron cosas muy contradictorias, entré a espacios increibles, con muy buena obra y dentro del concepto “paseo por Chelsea” bastante sencillos, entonces, la obra hacía el trabajo, generando una sensacion de respeto al artistas y su composición, no se si sera coinsidencia; talvez no conocer el sistema profundamente hace que se tergiverse un poco la información o recepción de esta, pero las salas mas pequeñas, menos ostentosas, eran las que privilegiaban el arte contemporáneo, de artistas mas jóvenes y experimentales. Por otro lado habían galerias con piezas que son parte del imaginario colectivo, en lugares ostentosos. Entonces te preguntas inevitablemente que es mas importante, que exista el lugar, que por cierto es importante, o la exposición, el trabajo de curadores o artistas exponiendo; por que no quería ver ahí una muestra de Picasso, o seguir viendo obras de los padres del Pop Art, ya lo he visto demasiado en este viaje y no me voy a cansar de verlas, pero siento que se lucen mucho más en los museos que en esas galerías que representan, para mí, todo lo reprochable de los circuitos privados y comerciales de Arte, al menos en esta ciudad, donde tu esperas que los epacios de difusión y comercialización trabajen con artistas que no están en los Museos, que trabajen con mayor creatividad, que puedan sustentarse sin querer ser el hermano envidioso de las instituciones.

viernes, 22 de abril de 2011

Hogares.


Después de tomar la línea 7 rumbo a Queens y bajarme en la 103, comencé a sentir un sabor latino. Estar ahí era como estar en tierra de nadie, como si no existieran las fronteras entre países, todos por la misma causa y pagando el mismo precio de esa causa, a mi alrededor solo escuchaba español, con distintos acentos, matices y modismos, mi ego latino crecía en cada paso que daba en busca de mi destino. Es que los latinos tenemos esa cosa caliente que el Norte Americano no tiene, ese espíritu seductor y galán que tanto le falta al nacido en el hemisferio Norte del planeta, es como que tuvieramos la conquista y la galanería incorporada en nuestro organismo.
Con un feedback desbordante llegué al lugar, la casa museo de Louis Armstrong, como era hora de almuerzo fuí la única asitente al tour de las 2:00 pm, lo que fué muy bueno. Todos los tours a hogares importantes del territorio que había tomado antes eran acompañados de un gran grupo de londinenses o nativos haciendo turismo en NY, por lo que el inglés del guía era rápido y muy fluido, lo que hacía, que por no entender del todo el mágico viaje al cual estabamos siendo inivitados, mi cabeza comenzara el suyo propio, por los detalles, por las desiciones decorativas y de distribución de sus antiguos habitantes, los protagonistas de la historia; por su puesto eso provocaba que me perdiera las mejores partes, al menos las que generaban la risa de los asistentes y mi cara de pregunta frente a esas situaciones hacía que el guía me rechazara eliminándome completamente de entre la multitud. Este no fué así, con un guía personalizado, Paul, un señor mayor que aunque le costaba caminar y respirar al mismo tiempo, amaba tanto su trabajo y la vida del músico que quería, por sobre todas las cosas, que yo comprendiera el porqué de cada detalle de su casa, de su vida y de la forma en la que él y su amada cuarta esposa habían convertido su casa en Queens en un hogar para ellos y para todos los niños que iban a clases de música en su jardín, supliendo a través de ellos la necesidad de paternidad que nunca pudo concretar. Dentro de las casas que he conocido mediante este sistema, es lejos la mas acogedora, cómoda y humana, por su puesto que en ciertos lugares, como el baño, exageraba el dorado, pero los espejos en las paredes y el techo perdonaban los detalles ostentosos, aunque visualmente se vieran multiplicados. Cada esquina, cada detalle estaban llenos de alegría y buen humor. Será por eso que su música ha traspasado generaciones, marcado hitos y pautas en la música actual, por que él vivía, respiraba y sentía acordes sonoros.
Disfrutar de espacios íntimos y universos personales, de importantes personajes íconos, entrando a mundos inexplorados, de una forma didáctica ayuda a comprender, desde la intimidad del hogar por que tantas personas eligen vivir o irse de las ciudades, en este caso NY, abrir los ojos a la historia desde el lugar de los protagonistas, de los antiguos Newyorkers. Será por eso que cada vez que salgo de esos hogares siento comprender o darle una nueva vuelta a la importancia que tiene cada esquina, parque y avenida dentro de la ciudad.

miércoles, 20 de abril de 2011

Staten Island,

Todo iba bien, había tomado el metro hasta el Ferry, situación que me llevó al diálogo con un Newyorker, que me contaba en el camino que el Ferry de día es muy distinto a la noche. El escenario que me tocó a mi era familiar y turístico, al parecer de noche es más rudo, oscuro y temeroso.
Cuando me bajé en Staten Island fué muy fácil llegar a mi primera parada, el Museo, un espacio para la cultura local, bastante especial y misceláneo, donde viajas por la historia del Ferry, de la Isla y de su medio ambiente, de una forma muy educativa y didáctica en el primer piso, y donde había una exposición transitoria de la Artista Andrea Phillips, en el Segundo, la obra era interesante, la primera impresión era la de piezas naïf y decorativas, pero cuando te acercabas eran perfectos collages, divertidos, que te llevan a viajar por una historia diferente cada uno. Personajes y escenarios construidos con pequeños pedazos de papel y un poco de pintura, interesantes, sin ser fabulosos.
Salí del Museo, con ganas de continuar el periplo por esta isla absolutamente desconocida para mí. Pero pensé que todo, desde el primer día, ha sido desconocido, así que sentí una confianza especial frente a la aventura de un nuevo lugar. Sin prejuicios ni temores.
Tomé la micro, que me dejaría en el Templo Budista “The Staten Island Buddhist Vihara”. Después de un diálogo con el chofer logramos ponernos de acuerdo en cual sería mi bajada y se comprometió a avisarme. Me senté en una posición estratégica, que no le permitiera olvidarse de mí, el espejo retrovisor era nuestro punto de encuentro.
Cuando el bus comenzó su transito por la isla, con más paradas que Huge Heffner en sus mejores tiempos, comencé inevitablemente a observar a los personajes que estaban a mi alrededor. Los buses acá tienen una distribución distinta a la de Chile, por lo que es inevitable mirar a la cara a algunas personas y mi estratégica ubicación además me obligaba a mirar a dos personajes sacados de una película, o mas bien, de la crónica roja del noticiero.  Él, un pequeño hombre, cuyos pies no lograban llegar al suelo y con una gran cabeza rapada, de manos muy gordas y cortas, con una mirada poco feliz y extrañamente psyco, un hombre que me recordaba a los 10 más buscados de Norte América, o a uno de los realmente malos de Prison Break, con cara de loco y una voz gutural que salía entre sus desordenados dientes. Junto a él, su pareja, también muy extraña y con mirada infeliz, que jugaba con su celular sin prestarle mayor atención a su acompañante. Comencé a sentir un temor extraño, a experimientar senciones que nunca había tenido, menos acá, donde dentro de toda la locura que es ésta ciudad, ningún ser humano es mas poderoso que ella; excepto ellos, mas poderosos que cualquiera de nosotros, por que expiraban un halo de maldad, que los hacía fuertes, locamente fuertes.
Frente a ellos no me demoré en sentir unas extrañas náuceas, parecía que mi estómago me iba a devorar y mi garganta evitaba que saliera un temoroso llanto de auxilio. Al poco andar, se subió a la micro una mujer, con tres pequeños niños, los que generaron una sonrisa y felicidad exaservada en este hombre, su mujer le dió la espalda, mientras él seductoramente invitaba a la pequeña niña, de mas o menos 4 años, a sentarse junto a su lado. Mientras ella se sentaba, seducida por este mounstro sonriente, él le acarciaba la pierna. Una mujer, que sabía lo mismo que yo, se levantó de su asiento, le cedió el suyo a la madre, y cogiendo sutílmente la mano de la niña la llevó al lugar donde realmente debía estar.
Por si no fuera suficiente, y haciéndole aguante a la situación, se subió una mujer aparéntemente de 40 o más años (que de seguro no superaba los 35, se veía desgastada por la experiencia, por la vida dura) con un joven, también rapado y con un tajo que daba vuelta su cabeza. Ella lloraba y él la llevaba hacia el final del bús, aprentándole el brazo sin mediar fuerza. Depronto se comienzan a escuchar golpes, sin gritos de defensa ni auxilio, él la golpeaba y nadie hacia nada. Yo sentía que debía hacer algo, todo el tiempo sentí que debía hacer algo, pero ni el idioma, ni el temor, me permitieron reaccionar. De pronto me ví camino a un templo budista rodeada de periferia y de personas sacadas de un extraño mundo.
Decidí bajar del bus, intentar respirar y volver a herguir mi cuerpo, que obligué a curvar como mecanismo de defensa. Crucé la calle y esperé el bus que me llevaría de vuelta al ferry y a nuestro Manhattan querido. 

lunes, 18 de abril de 2011

Emisor / Receptor

Me he dado cuenta de que hay situaciones donde realmente no es tan importante entender, solo en parte, lo que dicen, por que mientras el contexto y el mensaje sean absolutos y la forma un placer a los sentidos, los detalles quedan por debajo y la comprensión solo va dependiendo de la velocidad interpretativa de los emisores y la atención del receptor.

En el Theater 80 se realiza una obra de teatro llamada “The Church of Earthalujah”, en la que 3 músicos, 1 director de coro, 35 excelentes cantantes y 1 reverendo, durante dos rápidas horas, envían un mensaje al estilo Gospel, diciendo no al consumismo, no a la gran máquina corporativa, no al derroche de nuestros recursos naturales y si a la reutilización, a la vida simple para evitar desastres naturales. Acá hablan de tornados e incendios, los problemas en este lado del planeta. Yo recordaba nuestro terremoto y a los mineros por ejemplo, donde un grupo de empresarios por querer ganar más dinero ahorra en medidas de seguridad, lo que se traduce en 33 hombres atrapados a 800 mts. bajo tierra. Quiero decir, que por más que los problemas locales sean la línea constructiva en esta obra, el mensaje es universal y adaptable a cada rincón de nuestro planeta.

Nuevamente estando acá me sorprende, con una admiración tremenda, la gran cantidad de espacios, de voces y de públicos que hay, para cada distinto mensaje y forma de enviarlo. Aunque la sala no estaba llena, cada uno de los que ocupábamos una butaca en el público eramos parte de un espectáculo de forma participativa y mágica. Por que finalmente no importa la cantidad de gente que vaya al show, no importa la cantidad de gente que lea un diario, un panfleto o un blog, o la cantidad de gente que visite una exposición. Lo importante es que exista ese espacio, para que, quien lo quiera aprovechar pueda hacerlo. 

Washington, D.C.


Hoy en la mañana mientras tomaba un desayudo muy local en el hotel, me puse a pensar en la enorme cantidad de diferencias que hay entre dos de las más importantes ciudades de este país. Es que tengo la sensación que el viaje en tren es como cruzar un avismo en 4 horas, a un mundo totalmente nuevo abruptamente y pasar del caos al orden, de la exageración exacerbada a la elegancia y sofisticación, del clamor popular al universo político.

Ambas ciudades tienen su encanto y ambas carecen lo que a la otra le sobra. Pero después de 14 dias en NY, quiero gozar Washington y esta ostentosa paz llena de cultura, espacios públicos y arte... Hay modelos que se repiten en el país.

Después de una primera jornada de inspección, en la que recorrí casi el Mall Park  completo, después de sorprenderme con sus museos, edificios y memoriales; de entrar al centro, proveída de un mapa por su puesto, pero ya muy clara y segura de mis pasos, voy sintiendo el llamado a recorrer y aprovechar cada una de las horas que estaré acá.

La mañana comenzó con un divertido paseo con Casey, un poeta y profesor de Historia del Arte en la Universidad de Artes y Humanidades Corcoran Gallery & Collage of Art and Design, conversamos en busca de un café, al que renunciamos poco antes de llegar a la facultad, donde nos proveeríamos de un bebestible en un agradable espacio destinado a eso en el hall principal de ésta. No sin antes pasar por la Casa Blanca, bastante más pequeña de lo que la imaginaba y llena de distintos tipos de personas que se manifiestan por diversos motivos (que de seguro sobran) pero es gracioso, no superan las 5 o 7, incluso 1 personas por grupo de manifestantes y como buenos representantes de sus principios están muy convencidos y atentos a su causa.

Después de saciar nuestras respectivas sedes comenzamos un divertido paseo por la universidad, partiendo por las Salas de exhibición y el Museo. Se imaginan para un chileno estudiar arte o diseño con cuadros de Rothko o Rauschenberg, a los cuales puedes acceder cuando quieras, rodeados de increíbles fotografías, obras de arte y grandes espacios destinados para la exhibición de trabajos. En fin, el paseo no terminó ahí, de hecho para mi sorpresa estaba recién comenzando y toda mi ansiedad por recorrer los Museos que rodean el gran parque se iba apasiguando cuando Casey abría puertas que accedían a los distintos rincones de esta universidad, lugares que amo, como los destinados al almacenaje de obra, con cámara de frío para las fotografías, talleres donde trabajan los estudiantes. Siempre he amado esos lugares, con herramientas, olor a pigmento, a soldadura, madera y químico de revelado, ese lado B del arte que me fascina. Pasamos a las oficinas y biblioteca, en cada rincón nos encontrábamos con gentiles personajes y momentos universitarios, por lo que además me fui con pequeños tesoros de, espero, futuros descatacados artistas.

Un pequeño paseo por el parque y a comenzar mi ansiado viaje al interior de los museos, a saciar ese fabuloso apetito abierto en el MoMa, partí haciendo un recorrido transversal de generaciones, entre el Arte Contemporáneo en el Hishhorn Museum y el National Gallery Art, de Arte Clásico, donde en este último, y por primera vez en mi vida, estuve frente a Fragonard, artista que admiro profundamente y que hoy después de reir y emocionarme frente a sus obras, le declaro mi amor absoluto. Acá cada Museo es especial y coherente, desde la arquitectura hasta la obra que contiene, da la sensación que nada es al azar, que todo esta pensado para respetar enalteciendo cada pieza y acoger a cada uno de los visitantes que repleta cada Sala.

Dentro de mi recorrido Museal, y después de viajar por la historia del arte, decidí jugar tematizando mi estadía en el DC y hacer un nuevo viaje, ahora por la historia de US, visitando el Museo de la Cultura India, un Museo muy atractivo arquitectónicamente, suave y blando a la vista, interesante y contundente en el recorrido, donde cada uno de los gestores de este gran universo particular llamado Estados Unidos de Norte América figuran sin discriminación y con determinación, interesante mezcla; y el Air and Space Museum, fué divertido por que me sentí como una turista absoluta, con una sensación de inemoción constante, y ahora la masa humana si me molestaba, igual que a la señora que no le dejan sacar la foto por que la tapa la niña que está adelante, claro que yo no saqué fotos, definitivamente ese pudo haber sido mi error. En fin puede ser que no sirva para ese tipo de aventuras, que los aviones y las grandes naves no me parezcan mas atractivas que las obras, aunque son una obra en si misma y los trajes que han vestido los enviados al espacio a lo largo de la historia son fabulosos, aunque igual mas me recordaron el Dharma de Lost que la emoción del primer hombre en la luna.

Al salir de ahí, una parada semi obligada en los verdes pastos de Mall Park para deternerme un minuto, descanzar las piernas y mirar el cielo, tenía claro que no podía terminar mi tour “temático” sin ir al “The Lincoln Memorial”, emprendí camino aunque la excesiva cantidad de gente que quería hacer lo mismo que yo invitaba a detenerme, sabía que era mi única oportunidad y que aunque no pudiera tener una conversación con él, al menos lo vería y podría disfrutar de la hermosa vista al parque desde ahí; es fuerte su imagen, imponente, absoluta, solemne, mirando y cuidando esta ciudad que parece deberle todo. Después, y ya que estaba ahí mismo, y que el día anterior habia ido al  impresionante “The United State Capitol” decidí ir al “Vietnam Veterans Memorial” y ser consecuente con el circuito propuesto, es interesante ese memorial, intenso, aguerrido, logras sentir de alguna manera lo que ese grupo de hombres hicieron por esta nación.

Cerrando así el círculo, ya entrando la noche y con una sensación de cansancio absoluto comienzo el camino de regreso al Hotel, haciendo el recorrido por calles que no conocía, gozando cada esquina y pensando en como aprovechar al máximo mi siguiente y última mañana en el DC, ciudad que me mostró sus dos caras, primero un sol radiante y hoy una intensa lluvia, que no cohartó mi caminata al metro, incluso me detuve por las fotos de rigor y pude conocer un mundo bajo tierra bastante mas moderno, limpio y ordenado que el de NY.
Ahora espero mi tren en una cafetería en Union Station, esperando volver a la ciudad que en este mes se ha transformado en mi hogar y mi escuela.

jueves, 14 de abril de 2011

... So NY

Algo de lo que me he dado cuenta estando en NY es que a esta ciudad le brota cultura en cada uno de sus poros, en cada esquina y en cada situación a la que te enfrentes. Y lo mejor de todo es que no existe una sola forma de vivir y de experimetar el arte, hay tantas maneras como personas, personalidades, formas de enfocarlo y vivirlo existan.
Mientras afuera el viento correo frío y a gran velocidad ,adentro de NYFA Gallery un grupo de mujeres organizan un té, al mas puro estilo años 50, “A Faminist Tea Party”, para hablar de feminismo en relación a diversos temas, hoy música. Jóvenes artistas organizan hace años estas experiencias, rememorando los té de antaño para hablar de temas contingentes, envueltas en trajes de época y en un escenario digno de sus vestiduras; convocan libremente a participar de confortables tertulias, amenizadas con deliciosos tés y diversos acompañamientos dulces que rememoren desde un lugar contemporáneo, lo que antiguamente fueron escenarios sólo para hablar de  maridos, hijos y familias; situando a la mujer en el espacio que le corresponde, opinante, con ideas, ideologías y pensamientos autónomos.
Por otro lado y ya entrada la noche un grupo amante de la literatura lleva a cabo al interior de “The Bowery Poetry Club” un “Poetry Slam”, donde, como en toda competencia, gana el mejor. Escenario, micrófono, luces, música incidental, animador y el respetable público que oficia como jurado. Un grupo de creadores literarios se enfrentan en un Slam alucinante. Sólo cuentan las palabras, las historias y lo que cada uno tenga que decir, de la forma que tenga para contarlo. Previa introducción del anfitrión, uno a uno los poetas van subiendo al escenario, un público enardecido participa de cada una de las presentaciones, generando diálogo, empatía, y en mi caso personal admiración, por cada uno de los valientes artistas y por la experiencia que semana a semana repiten manteniendo activo su mundo individual y colectivo.
Ambas experiencias “performáticas” representan hasta hoy lo que para mí es NY, cultura e inclusión.


http://caitlinrueter.com/01/events/a-feminist-tea-party-at-the-nyfa-gallery/

martes, 12 de abril de 2011

Independent Movement


Revisando el Gallery Guide y dándome cuenta de la cantidad gigantezca de espacios de exhibición comercial que hay en esta ciudad, comencé a hacerme una serie de preguntas relacionadas a los circuitos de difusión y comercialización del arte ¿Habrán tantos artistas para tantas salas? ¿Será el único modo de distribuición y difusión del arte local? ¿Habrán aún mas espacios? ¿Cómo los jóvenes logran moverse entre una masa tan grande y aparentemente competitiva? En la medida que le daba vueltas al asunto comenzaban nuevos cuestionamientos, los que de a poco he comenzado a resolver.
Visitando nuevamente Brooklyn y unas cuantas galerías pude comenzar a responder algunas de esas preguntas, como que si hay mas espacios de que los que aparecen en el Gallery Guide, que hay circuitos paralelos de arte jóven, emergente, organizados, activos y que logran movilizar no solo a los artistas, si no que también a la comunidad, y no son uno o dos destinados a morir, hay muchos o al menos suficientes como para generar un circuito.
Conocer espacios como Regina Rex, English Kills, Storefront, Microscope Gallery y Yashar Gallery me ayuda a ver un poco el escenario alternativo, artistas que están moviendo sus trabajos en sus propios circuitos, artistas -gestores que trabajan para poder mostrar su obra y la de sus pares, espacios auto gestionados, cercanos a los talleres, donde el diálogo fluye rápidamente.
Esto de alguna manera es lo que se repite entre las generaciones jóvenes en todo el mundo. Acá cambia el contexto, algunas veces el idioma, pero observo que es un escenario común, universal. Gestores como Laura Braslow, que trabaja llevando el arte y la experiencia del arte a la comunidad, al barrio, generando festivales y encuentros con los que logran convocar a cientos de personas, no sólo artistas, también vecinos creativos, con buenas ideas que se quieran dar el tiempo para crear. Artistas que abren y cierran salas para poder mostrar su trabajo, personas que trabajan sin fin de lucro.
Creo que el tema tiene mas que ver con una cuestión de actitud que de posibilidades, de cultura general con respecto a las artes visuales, dramáticas y literarias. Desde mi perspectiva no todos los espacios que visité tenían buena obra, pero si todos son buenos espacios, movidos, jugados, sensibles a los movimientos culturales, activos y abiertos al diálogo y al desarrollo. Acá la comunidad en general sí tiene que ver y es tal vez una de las grandes diferencias con Chile, por que el arte es parte del día a día, por su puesto que ésta es “La” Industria del Arte, donde NY figura como la distribuidora oficial, pero más allá de eso también tiene que ver con la forma de vivir, con perderle el miedo a la cultura, a las nuevas expresiones, a los nuevos espacios. Es esa actitud que acá sobra y que a nosotros nos falta.

domingo, 10 de abril de 2011

MoMa


Después de ir a MoMa y sumergirme en mi primera experiencia museal, tengo una sensación de apetito voraz. Todo comienza antes de llegar a la obra, con el imponente espacio capaz de recibir a una enorme cantidad de gente. Realmente era como una inagotable máquina productora de todo tipo de seres humanos que transitaban sin descanso por cada una de las salas. Y aunque visitar un museo entre tanta gente puede no ser el mejor escenario, disfruté viendo la importante convocatoria que generan los espacios formales de exhibición. Ver que están activos transversalemente, desde el público hasta el Museo.
El panorama cambia cuando comienzas a recorrer las salas y cada espacio te transporta a un íntimo encuentro con la obra. Cuando logras silenciar a la masa y te introduces en un mundo tan personal, en el cual, por más personas que hayan, no intervienen en tu visita. Solo es uno y la obra, ese objeto idealizado.
Es que, estar frente a un referente histórico, al que hasta ahora no haz podido dimensionar su tamaño real, su textura y su fuerza, es seguramente una de las sensaciones más indefinibles con las que me he enfrentado. Es un juego constante con la emocionalidad, la integridad mental y con los años de un vulnerable acopio de información e imágenes, versus la realidad que nunca más saldrá de la cabeza. Estar frente a la poderosa obra de Pollock, viendo cada trazo y proceso cronológico en su desarrollo, el silencio maravilloso de Rothko, que me hacía volver para asegurarme de que eso era real, la inagotable imaginación de Picasso, su destreza y sus delirantes Demoiselles d’Avignon, gigantes y dramáticas, Cézanne, que cuando chica lo veía en un libro de no mas de 20X20, Man Ray sutil y delicado, tan distante como lo intuía, Wesselmann e Irving Penn en una alucinante Sala solo dedicada a la cocina, los utensilios y artefactos producían la mejor de las escenas domésticas y las obras me hacen reabrir las páginas de mis libros favoritos de Arte Contemporáneo y sentir que ese instante no era un sueño, Dalí y ese surrealismo que no me gusta pero que me emocionó, es que no es solo el trazo o la forma, es lo que ahí hay y que a través de reproducciones nunca había podido admirar, la bandera de Jasper Johns, maravillosa, fuerte, recorrí cada línea y cada estrella intentando empaparme de ella. Un piso entero dedicado a la fotografía, Cindy Sherman Rineke Dijkstra, Barbara  Kruger, Helen Levitt, Robert Frank y tantos otros, que es como un baño inagotable de emociones. Por su puesto Warhol, Linschenstein, Lauri Anderson Klee, Monet, Modigliani y un sin fin de nombres y obras que completan los 6 pisos de un Museo gigantesco. Entre ellos el único representante de Chile en el mundo Roberto Matta y dos obras que te hacen sentir orgulloso y un deseo gigantezco por incorporar a otros.
Poder ver en vivo piezas que son un referente histórico permite crecer y comprender el arte desde el inicio de la obra, comprender el proceso creativo del artista, abrir un área de exploración, comenzar un nuevo e inagotable proceso de ver más, para aprender más. Es abrirle el apetito al conocimiento de la historia, de las materialidades, de cada pigmento, de cada objeto que participa en la construcción de la obra y de los espacios. 

viernes, 8 de abril de 2011

Viaje al interior




Dentro de este universo lleno de gente y de información en cada esquina, hoy, en medio de un barrio donde abundan las tiendas con ropa de diseñador y galerías de arte comercial (que sin duda tienen buena obra), me sucedió algo poco común para un chileno: Encontrarse con una exposición de Damien Hirst, con obras de Keith Harring, Warhol o Lichtenstein, de Frank Stella y Chagall, obras que sin duda aprecié con entusiasmo en las distintas galerias del SoHo. Estaba feliz, aunque, siempre conciente de donde estaba y por que esas obras están en ese circuito. No vamos a agrandar a unas cuantas galerías sólo por que tienen obras de artistas que pertenecen a este lugar, a esta gran industria del Arte.

Dentro del circuito de salas que expele New York, pude visitar dos espacios que me evocaron algo que sentí que en esta ciudad no existía, espiritualidad. Un instante de silencio, un regalo a la mente, a la imaginación y un pequeño instante de reflexión y meditación dentro del caos.
Desde 1979 y en dos espacios paralelos de Dia Art Fundation, Walter de Maria montó dos exhibiciones que no pueden vivir la una sin la otra. De hecho, son una desde 1977, cuando por primera vez De Maria insertó bajo tierra y con una profundidad de mil metros, sólidas barras de latón pulido de dos pulgadas. De eso hoy pude ver solo una fotografía, una hermosa imagen que sirve para comprender los espacios y la obra que hace 32 años se exhibe sin alteraciones.

La primera Sala “The Earth Room”, es un espacio en el segundo piso, de un departamento en pleno SoHo, silencioso y austero, en el cual al subir te encuentras con 22 pulgadas de tierra cubriendo la totalidad de la superficie del departamento, es impactante, extrañamente bello, solemne. Uno puede ver sólo desde la entrada, separada por un vidrio que te distancia de la obra de una forma sutil y práctica, pero no necesitas estar sobre ella. Es un espacio para observar también dentro de uno, dentro del silencio de esa húmeda superficie de tierra, tan orgánica como el espectador. La obra continúa visitando el segundo espacio, “The Broken Kilometer”, a un par de cuadras de distancia, en el cual, alineadas en el suelo hay 500 barras doradas y brillantes de latón pulido, instaladas en cinco filas paralelalas, dentro en un espacio enorme, donde calzan perfectas, como el más bello de los puzles. También se ven con distancia, sin tocar, sin sacar fotografías, solo uno y la obra, por el tiempo que dure la visita, en un extraño viaje al interior que se genera estando ahí.

jueves, 7 de abril de 2011

Primera experiencia en el Bronx




Hoy mientras caminaba por el Bronx (en la que definitvamente fue mi primera visita por que no pude hacer ni la mitad de lo planeado) vi un auto destruido, estacionado y convertido en un montón de chatarra inutilizable, esa imagen tiene que haber sido la señal que me decía devuélvete y saca una nueva historia de otra parte. Debería haberlo intuido desde que me bajé del metro, por que después de una mañana soleada y hasta templada, justo cuando pongo un pie fuera de la estación que me había dejado en el Bronx se puso a llover y no paró, al menos durante todo el tiempo que estuve ahí. Por su puesto, no estaba preparada para la lluvia. Lo primero que hice y definitavamente lo único que debí haber hecho fue ir a la Longwood Art Gallery, que tenía dos buenas muestras que no pude apreciar bien (otro motivo para volver), por que estaba lleno de vecinos de la comunidad, esperando el Bronx Culture Trolley que parte desde ahí, un tour que te lleva a los lugares que hay que visitar, por supuesto yo no lo tome, aunque era gratis, por que no solo quería pasar por los lugares, si no que quería detenerme, y los tiempos de ese tour no concidían con los míos y mi siguiente programa. Así es que pensé que lo mejor era hacerlo caminando. Tenía el tiempo contado, ya que a las 6:30 debía estar en el Museo del Barrio, para poder ver un documental: “The faces behind the dolls”, un tributo al trabajo de Madame Alexander Doll Company, una compañía que se dedica a la creación y fabricación de muñecas de colección.

Después de mirar como pudiera la muestra de Longwood Art, comencé a caminar hasta mi siguiente parada, Haven Arte Gallery. Después de 20 cuadras, 10 vulcanizaciones, 1 puente, 1 auto destruido, 1 cigarro y mucha agua sobre mí, llegué y estaba cerrada. Más que lamentarme, me reí, y como suelo ser optimista partí rauda al otro lado para ver si alcanzaba a llegar al Bronx Museum. Después de  30 cuadras, el mismo auto chocado, las mismas 10 vulcanizaciones, el puente, bastantes mas personas que a la ida y ningún cigarro, decidí ver el mapa, me di cuenta que me faltaban al menos 10 cuadras y que ni la humedad de mi atuendo, ni la hora me iban a  permitir llegar y disfrutar ese momento. Decidí volver al punto inicial, el metro.
Sabía que para mi siguiente parada, la 103 st. con 5 av. no conseguiría el metro desde ahí, tendría que por primera vez hacer una combinación, de lo contrario tendría que volver a caminar a la línea 6. Después de unas 5 vulcanizaciones, preferí emprender y arriesgarme en una nueva aventura en el sub suelo de Manhattan.
Antes de bajar y no saber donde ir, me quedé parada en la entrada, preguntándole a todos los que veía.  Nadie iba al Down Town desde ahí, todos subían, un poco de paciencia era la fórmula, o intentar entenderle al policía afromaericano que no hablaba español, mientras el me explicaba y yo le decía “please more slowly”, se me acercó una señora con cara de Rusa, que me pregunta con acento argentino si es que yo era chilena, le digo que si, que si es que ella iba al Down Town, que si podíamos irnos juntas hasta mi combinación, que me ayudara mostrándome donde era. Creo que la bombardíe un poco, pero ella fue muy feliz, amaba Chile por que vivío en Valparaíso, el principal puerto de mi país, antes de venirse en 1996 y quedarse de illegal acá. Amaba Chile y a su gente pero defendía a muerte su vida en los Estados Unidos, decía que era lo mejor para sus hijos, que de no haberse quedado, nunca hubiera aprendido inglés, que al final vivir de ilegal acá es casi igual no serlo. En fin, una experiencia mas de una misma historia con mil caras. Sólo pudimos conversar dos estaciones, me indicó mi combinación y la hice. Mientras esperaba el tren, disfruté de la música de un baterista, que tocaba y cantaba una canción de Mini Vanilli, con un jóven bailarín que hacía todo para merecer una propina. Aporté con lo mío, les saqué unas fotos y subí a mi tren. Caminé todo lo rauda que pude hasta el Museo del Barrio, llegué y no pude entrar, la función estaba copada y yo sobre el tiempo reglamentario.

miércoles, 6 de abril de 2011

Residente.



De a poco me voy sintiendo mas cómoda en esta ciudad, dejo de mirarla con temor, y con ese exceso de respeto que le tenía los primeros días. Voy asimilando los motivos por los cuales estoy acá, aprender de la experiencia creciendo transversalmente, conocer una nueva realidad y nuevas formas en el manejo del arte y de la vida, vivir un proceso creativo y metódico con la escritura y un sin fin de sensaciones que las da el día a día, el estar sola en este universo tan distinto al mío, creo que hay un sano período de adaptación, en el cual no solo impacta la imponente arquitectura y el modo de vivir de su gente y sus costumbres, el metro y nuestros primeros difíciles encuentros. Siento que todo ha ido tan rápido que mi comportamiento y visión sureña van quedando atrás igual de rápido y comienzo de a poco, muy de a poco a soltarme y a vivir la experiencia Apexart.

Hoy tuve un rico almuerzo con ellos, Steven, Cybele y Julia, los sentí cercanos y atentos a mis necesidades, preocupados de que viviera cada día para mi propio crecimiento y desarrollo profesional. Para encontrar nuevos motores que me inspiren en la continuación de mis proyectos en Chile. nuevas redes, ideas y modos de concretar, lo que para nosotros muchas veces es tan difícil , el desarrollo y fortalecimiento del arte y de los artistas, de cada una de las piezas que logran movilizar nuestra cultura local.

Esta residencia recién comienza y rápidamente voy viviendo nuevas aventuras, nuevos aprendizajes, intuyendo que mi autismo tiene los días contados.

martes, 5 de abril de 2011


Hoy caminando por el Riverside Park me puse a pensar en ¿hace que un país sea desarrollado? No puede ser sólo por su estabilidad financiera, ni por la mayor cantidad de gente empleada que exista, ni por la cantidad de influencia política y social que tenga con los otros países del mundo. Un país desarrollado también debe serlo por el respeto tácito que se le debe a cada una de sus comunidades, a la gente que habita en él y en cada una de sus ciudades. Yo no sé si los inmigrantes sientan que se les tiene respeto acá, o si el “American Dream” fué mas poderoso y hoy se vive una especie de atochamiento humano, en el que lamentablemente no todos caben.
Sin embargo, atravezando los contrastes de este lindo parque pude reafirmar varias cosas que me gustan y que en mi país no veo, grandes parques abiertos y construidos para todos, gratis y con implementaciones deportivas, recreativas y culturales de primer nivel, con lo cual se le entrega confianza a la comunidad. Se le dice “yo te doy esto para que lo disfrutes y tu lo cuidas por que es tuyo, por que es de todos”.  Recordaba las canchas de cemento construidas junto a los blocks de departamentos en la periferia de Santiago, llenas de basura y en malas condiciones. Recordaba a nuestras comunidades indígenas y todo lo que están haciendo por abolir su cultura, por que definitivamente ni una gota de poder tienen para abolirles. Veía como jóvenes, niños y adultos de distintas clases sociales desarrollaban sus actividades deportivas en armonía y comunión, un ejemplo digno de imitar!
Después, caminado por el parque desde los imponentes monumentos, el paisaje comenzaba a cambiar y los block de inmigrantes se iban transformando en bellos departamentos pertenecientes a la clase mas acomodada de Manhattan, las plazas se llenaban de niños (este país definitivamente está a salvo y las hijas de Obama pueden respirar tranquilas) y las comunidades latinas, asiáticas y norte americanas, comenzaban a interactuar, los colores y acentos se mezclaban en el espacio público generando una armonía inusual. Bajo este escenario pensé que es ahí donde está el desarrollo, en la seguridad y la confianza que se le tiene la comunidad. La capacidad que tiene cada una de las personas de convivir en armonía, con respeto a la integridad  de cada uno de los que habitan el espacio público. 

lunes, 4 de abril de 2011

Acercándome a Brooklyn


Hoy me quedó claro que estoy recién comenzando a conocer NY… Menos mal! Por que esta mañana sentí un poco de temor, sentí un vertigo extraño, que todo va demasiado rápido, que cada día es imparable y cada noche una nueva aventura frente al computador y a mi actual mejor amigo Word, es que han sido días intensos, ágiles y sin pausas, desde que llegué, hace ni siquiera una semana.
Son recién 4 días en esta loca ciudad y después de mi última experiencia en metro, que por cierto me obligó a caminar ayer mas de 40 inspiradoras cuadras, decidí que antes de salir tengo que estudiar las calles por las que voy a transitar y el plano del “submundo”. Mi inglés hablado sigue siendo una piedra de tope para mi relación con otros seres humanos, por lo que me he mantenido al margen de la generación de diálogos y exceso de prenguntas a la comunidad Neoyorkina. Por eso, para el programa de hoy “Williamsburg” partí mas preparada, y aunque igual me perdí, mi otro mejor amigo “mapa” fué muy leal y pude encontrar las coordenas. Julia creo que tuvo un exceso de confianza conmigo y sus referencias dejaron de ser tan puntuales, pero bien, es parte del camino que tengo que recorrer estando acá.
Después de una divertida caminata por Bowery hasta Kenmare, pude percartarme del loco cambio de idioma en los carteles y en los papeles del suelo, del Inglés al Chino, ese debe ser el camino para Chine Town, o la periferia de ese popular barrio, al cual me negué a entrar para conocerlo con mayor profundidad, tenía muchas ganas de llegar a Brooklyn. Ahí tomé el metro, crucé el Puente Williamsburg y llegué a la zona Judía por excelencia en esta parte del territorio, un lugar alucinantemente distinto a todo lo que había visto, acompañada de un Ipod Shuffle y una seductora voz masculina que me iba contando, en inglés, la historia del lugar, la creación de la comunidad y el estilo de vida actual del barrio. Como era de esperar entendí solo en parte lo que me iba diciendo, y moviéndome a gran velocidad lograba establecer las coordenadas para ir al ritmo del tour más personal que había experimentado en mi vida, a ratos le ponía pausa para sacar fotos, para mirar a las numerosas familias judías y sus costumbres, hombres con hombres y atemorizadas mujeres compartiendo sólo entre ellas, sin mezclarce en público con sus hombres, por que en la intimidad deben mezclarce bastante… Vuelvo a destacar “numerosas familias”. Algo que me había llamado la atención de NY son la falta de niños, hoy pensé: Están todos en Williamsburg! Y son judíos!, esta ciudad aún tiene salvación. El tema es si los poderes políticos querrán que sea esta comunidad la que reine en un futuro, si no, sólo las hijas de Obama podrán hacer algo.
Después de este personalizado tour continué con el propuesto por Julia, apoyada por mi mapa no fué tan difícil llegar a Bedford, la calle taquilla de Williamsburg, lleno de bares, librerías, disquerías, un par de pequeñas pero buenas galerías de Arte y de mucha gente derrochando estilo, un placer a la vista. Para hablar de los espacios de Arte me gustaría ver un poco mas, ambas Salas “Like de Spice” “Pierogi Gallery”, tenían muestras demasiado distintas, una absolutamente figurativa, moderna pero figurativa al fin y la otra con dibujos y mapas que marcaban la ruta hacia un punto indeterminado, jugando con la política y los distintos poderes de este país, interesante las dos, pero no demasiado. Pienso que esta ciudad me tiene tan impactada aún, que ver obras no demasiado potentes no me están provocando sensaciones potentes, ni pegar la mirada en ellas… Es la ciudad la gran obra para mí en este minuto.
Es que es imposible escapar de ella, cada realidad y cada nueva imagen me impacta, me conmueve, me inspira, me hace sentir que el mundo se esta moviendo, que todo lo que pasa es nuevo, independiente al día anterior, a la realidad de mi propio mundo y eso me gusta, me distrae sin volarme, aterrizada en cada esquina, en cada paso, en cada estación de metro, en los ojos de cada uno de los habitantes de esta ciudad.

domingo, 3 de abril de 2011



Hoy recorde la obra de un artistas chileno, Alfredo Jaar, que hace unos anios vive en New York y que hace un tiempo hizo una intervencion en pleno Time Square, en una de las pantallas de led puso una grafica con el plano de USA y sobre ella escribio: “This is not America”, esa obra genero mucho revuelo, mucha gente sintio que estaban ofendiendo a su patria, Jaar hizo esa obra a modo de protesta, por que realmente todos los que vivimos en America somos Americanos, Unos latinos, otros Centro y otros Norte. Hoy caminando por Broadway recorde esa obra y le di una lectura que nunca le habia dado, esta ciudad esta tan sobre poblada de extranjeros, es tan de todos como de nadie, que realmente Jaar tiene razon, “Esto no es America”, es un poco de cada pais del mundo, es de cada uno de los que hoy vi caminando, es de los jovenes, de los viejos, de los blancos, de los negros, Asiaticos y Nordicos, de cada uno de los que se anima a vivir aca. A ratos cerraba los ojos e intentaba separar las voces, poder diferenciar las lenguas, todas juntas en un mismo lugar, ninguna impuesta sobre la otra, todas a un mismo nivel y al mismo tiempo. Podia ser casi una obra impresionista, llena de color, con arto pigmento, medio romanticona incluso, claro que al abrir los ojos y ponerle cara a las voces comienzas a viajar por las instalaciones, las performance. La universalidad de esta ciudad, todos tan distintos, nadie parecido a nadie, nadie mirando a nadie, excepto yo que miraba cada detalle de todos los que por ahi pasaban, asumiendo que NY no son solo los edificios, ni las grandes construcciones ni los rascacielos que he podido ver con entusiasmo y perplejidad en cada calle, en cada esquina y hoy en el museo de rascacielos, NY es tambien esa entrega de energia imparable que da la gente, ese sobre aviso de “Ey aca estamos”… Somos parte de un mundo, del cual nadie se quiere bajar.
Hoy no me perdi en el mapa, hoy me perdi dentro de mi, dentro de lo que cada una de esas voces decia sin yo querer ni poder entenderlos, es magico eso de viajar sola, la cantidad de silencios, la cantidad de pensamientos, de miradas propias sobre un mismo tema, la capacidad de dejarce sorprender solo con el pensamiento, ese gesto autista que siempre es mirado con reproche y que hoy es mi mejor aliado

sábado, 2 de abril de 2011

El nunca bien ponderado Tour.


New York es como para no parar. Si el primer día estaba un poco atemorizada por este mounstro convertido en ciudad, hoy, y con el respeto que merece, siento que le voy perdiendo el miedo. Es que cada lugar es alucinante. Cada persona es un personaje y cada estación de metro un submundo, absolutamente desconocido para mí. Sí, he andado antes en metro, por supuesto, como todos ustedes, pero este metro, que tiene como 8.000 líneas y características especiales para cada una, es alucinante. Yo estoy acostumbrada al metro de mi ciudad, ordenado y sutil, por no decir pequeño y pacato. Acá la gente trabaja, concentrada cada uno en sus computadores, bandas musicales con sonidos latinos se suben a cantar (y sólo los latinos les dan plata), unos comen y otros duermen… Eso es universal.
Para el día de hoy tenía agendado dos toures urbanos, yo nunca he tomado tures y mi única experiencia con ellos fué cuando trabajé en el Museo de Bellas Artes y me tocó hacer un par. Siempre sentí que no tenía el suficiente talento para ello, y el día de hoy me quedó absolutamente claro. Peter Laskowich es un maestro, logró mantener a una veintena de personas atentas a él, siguiéndolo casi al trote por un Grand Central Neighborhood mojado  por una lluvia intensa que no dió tregua. A pesar de que no entendí todo, pasé por todos los estados que él quería que pasaramos, me emocioné, viajé a las películas de Woody Allen y otras más (no pude evitar salirme a ratos) y me comencé a enamorar de Manhattan, ciudad que creí sinceramente no lograría conmoverme. Sentir que detrás de este mounstro hay alma, espíritu, belleza en cada esquina, en cada vista horizontal y vertical. Es que esta ciudad está construida para todos sus habitantes, es ordenada, respetuosa, y no solo con la gente y los animales, si no que también con ella misma. Peter tenía una consigna para referirce a ella “color, line, texture and style”. Manhattan está construida bajo esa premisa, respeto a sí misma, a su propio entorno, a su pasado y a los grandes genios que comenzaron a emplazar cada rascacielos de forma perfecta y articulada, con las veredas, las calles y el vecino. Los nuevos edificios no perdieron el tiempo siendo demasiado creativos o partiéndoce la cabeza pensando en arquitecturas extrabagates, se adecuaron a la consiga y en base a eso han mantenido una estructura urbana única, y cada gesto de locura es sutil e inteligente.
Después de este tour comencé el mio propio. Lamentablemente el señor Laskowich ya no estaba, y tenía que intentar saber dónde estaba parada. Comencé a caminar por intuición, avancé y retrocedí varias veces, hasta que encontré dos números de calles (perpendiculares) que me parecieron familiares, ahí le prengunté al señor de un kiosko, que tenía únicamente cara de latino ¿hacia donde tenia que ir? ¿east or west? Con las manos por su puesto. Me indicó el camino correcto y después de caminar por la 42 con la 1, llegué hasta la 12. Mi destino, el Circle Line Tour. Por su puesto que antes pasé por Time Square, que solo vi con una sonrisa de 200 km, por que quiero volver el primer día que no llueva como hoy (aunque me imagino que para un neoyorkino la lluvia de hoy es solo un refresco para las flores de Mayo) a sacar la tradicional foto que está en las casas de todos los que han venido a NYC ¿cómo no la voy a tener?
Este tour, creo, es lejos lo más clásico en tour que existe. Desde la gente que lo toma, hasta el capitán que nos guía. ¿Pero como conocer a Lady Liberty sin él? imposible (creo), una vez entregada a la situación, me encantó, lo gocé. Cada vista de la ciudad es espectacular, me hubiera gustado conocerla hace 10 años, pensé: es una ciudad intensa por dentro y contemplativa por fuera, y Lady Liberty una genialidad. Me emocioné cuando la ví, salí junto a todos los turistas a mojarme para poder sacarle fotos. Es impresionante estar frente a una imagen que he visto millones de veces, a través de fotografías, impresiones, reproducciones y obras de arte. Se me vino a la cabeza el libro “Cream”, que tiene a una Lady Liberty vestida como una musulmana. También recordé la fotografía de Patricia Ossa, una artista chilena que cuando yo era chica viajó a New York y se sacó una foto con ella atrás. Creo que esa fué la primera vez que la ví, hace un poco mas de 20 años y hoy, un día nublado, con un cielo tormentoso, renové la imagen que tenía en mi cabeza, mediante la construcción de una propia.
Después de esto, de ver la ciudad a sus anchas, sus puentes perfectamente construidos y de emocionarme con la grandeza de una ciudad pequeña, volví a la realidad, a la realidad  de “no saber donde estoy parada”. Fué extraño, pero salí de ahí con un nivel de seguiridad que creí me costaría más conseguir. Por su puesto que muy luego me floreció el sub desarrollo (que lealmente de mi Chile llevo dentro) dándome cuenta que estaba muy lejos de mi soñado departamento, y que la única forma de llegar, por la hora, era bajando nuevamente al submundo del Subway, uf… Caminé hasta la 8 con la 42, pleno barrio de teatros, luces y atochamientos humanos y bajé. Habían mas líneas de las que mi cabeza alcanzaba a computar y más personas escuchando walkman de las que yo podía asumir. Entonces me enfrenté a un doble dilema: ¿a donde voy? ¿y a quien le pregunto? Comencé la misión preguntando a una señorita que parecía saberlo todo. Me dió las indicaciones, pero cuando llegué no me pareció ser el lugar correcto, entonces volví a preguntar, con lo que obtuve una segunda informacion, “2 de 2 pensé”, necesitaba con urgencia una tercera coordenada, ojalá que coinsidiera con alguna de las dos anteriores, “bingo”, coinsidía en cierto modo, con una de las 2, comencé a caminar, y cuando se supone había llegado al lugar correcto no encontré ni las letras ni los números, creí que iba a empezar a transpirar helado, que talvez mejor salía corriendo a la calle y volvía caminado, me demorara lo que me demorara, pero de pronto ví a un tipo, sin audifinos y un tanto apurado, le pregunté, y aunque en un principo no sabía, tuvo una iluminación y me indicó el camino. Decidí bajar y no seguir pidiendo opiniones, por primera vez no me decían ni letras ni números mezclados, sabía el número de mi bajada, ahora solo me faltaba asegurarme de tomar el tren que parara ahí. Abajo le pregunté a un señor que se veía muy seguro de si mismo, como una especie de gurú del metro y me confirmó que no sólo tenía la información correcta con respecto a donde debía parar, si no que estaba en el lugar correcto, frente al tren correcto. Lo mejor fué que una vez dentro del tren, logré comprender lo que la voz en el alto parlante decía, por lo que pude asegurar mi bajada y sentir que lentamente, mi oído se va acostumbrando al idioma. Cuando salí supe perfectamente donde estaba parada, fuí feliz, sentí tal tranquilidad, que pasé al food market por mi primera cerveza en esta gran ciudad… ahora la disfruto junto al siempre leal y fácil Mac.

viernes, 1 de abril de 2011

LA AVENTURA COMENZO. NEW YORK, I'M HERE.


Primer día, aunque lo que menos quería era empezar este blog diciendo “primer día”; es inevitable,  de hecho había comenzado a escribir antes, a las 6:00 am. en Santiago de Chile, 15 horas antes de conocer esta ciudad, mientras esperaba el vuelo, que con escala en Bogotá me traería a la locación perfecta de todas las películas soñadas de la vida. Hoy leo ese texto y siento que no tiene nada que ver con esta experiencia, asi es lo omitiré. Estar acá es mucho más que las películas!
Llegada a NY 10:30 pm. Fila eterna de más de 40 minutos para poder pasar a recoger las maletas, las que veía pasar a la distancia, sobre la cinta y yo ahí, sin poder hacer nada, con miedo de mirar atrás. El alguacil que permitía o no tu ingreso, gritaba a todo el mundo exigiendo apagar los celulares, no adelantar la línea y un sin fin de cosas que seguramente pasan acá por que, además de ser  un poco paranóicos, son primer mundistas y al que le toque mandar lo hará sin reparo y con fanatismo. En mi país son más relajados, de hecho hay pasos fronterizos sin fiscalización alguna, claro que USA no puede saber eso, las autoridades están muy empecinadas en lograr alianzas… Pero en fin, en ese tema no me quiero meter, ni tampoco en lo que sucedio después con el taxita corrupto, bueno, si pasan cosas “hasta en las mejores familias” ¿porqué no pasarán hasta en los mejores países?
Después del bochorno, llego al departamento, leyendo una a una las indicaciones que Julia me había enviado, mejores que cualquier mapa, de hecho un mapa no sirve para nada al lado de estas puntuales y correctas instrucciones. Gracias por eso! El lugar es fantástico, llegué cansada, prendí un cigarro que disfruté medio colgando por la ventana y a dormir; hoy comenzaba realmente la aventura, al menos la que yo venía a vivir.
Así fué! Temprano me desperté y me sentía como un gato enjaulado, quería salir, quería comer, escribir, escuchar música y no lograba hacer nada, al parecer necesitaba ese impulso del dueño de casa, ese “partieron” de las carreras, o simplemente el “Hello, welcome to New York” que un par de horas después tuve y me dió coraje y ánimo para salir a recorrer esta ciudad, que espero a lo largo del mes lograr entender, entender toda esa magnificencia de este templo de la vida urbana, de las calles ruidosas y de las mil personas que caminan sin prestar atención a nada (que de seguro saben adonde van).
Decidí emprender mi primer periplo siguiendo las estupendas instrucciones de Julia y poder entrar y salir de cada sitio según lo fuera sintiendo. Atendiendo a su propuestas partí por “The Forbers Gallery”, un lugar calentito, clásico y hasta con guardia de seguridad, bueno aca eso se usa mucho, todo parecía solemne, exepto la obra, piezas gráficas hechas en acuarela y con temáticas felizmente ridículas, Ronald Searle es un genio y que exista este lugar para poder ver una selección de los originales de las revistas, un deleite. Partir con humor siempre es estimulante! viendo obras inspiradas en temas tan actuales como universales,  como “Another day, another dollar”, lleno de color y de arcoiris, hasta una maravillosa cita a la obra maestra, que en la Universidad enseñan con solemnidad y respeto “The Swing” de Fragonar, tranformada en una escena protagonizada por puercos, dulces y dóciles, llamada “The Swingers”, para continuar con “Sketch for Lutrec”, inspirado en una de las protagonistas de sus obras, esa que es parte del inconciente colectivo, la bella dama que se repite en la mayoría de sus cuadros.
Después de Forbes Gallery, no solo tenía un poco más de valor del que tenía antes de entrar, si no que también tenía ánimo y coraje, literalmente!.
Continuando con las indicaciones literarias “dobla a la derecha, cruza la calle…” decidí ir a The Gross Fundation, sabía que tenía que intentar comunicarme con mi precario inglés, ya que Chaim Gross y su hija Mimi, son grandes amigos de APEXART, asi que me autoricé a tocar el timbre sólo si es que me animaba. De no hacerlo aún me restaba un mes completo para poder ir y me restaban un par de sitios por  visitar el día de hoy. Una vez afuera y después de retroceder una primera vez , por esos impulsos repentinos, toque el timbre y entré a un lugar increible, un oasis de obras y coleccionismo en medio de la ciudad. Con visita guiada incluida, y sin cámara fotográfica, por lo que debo volver. Comencé a recorrer la obra y la gran casa vertical de Chaim Gross, cada espacio y cada pieza son únicos, todo mezclado tan ágilmente que no sabía hacia donde apuntar la mirada, hasta que encontré un modo y solo me quedó sorprenderme, con la obra de él, de Mimi y su maravillosa colección de arte Africano y Oceánico, con las diversas materialidades de sus alegres esculturas y sus fuertes y dramáticos dibujos, todo inquietante, me dió la sensación que todo quería decir más de lo que yo en ese minuto era capaz de ver.  Todo eso además del calor y hermosa energía de Mimi y de todos los que ahí trabajan, sin duda la mejor opción para el primer día.
Después de esta, para mí una total aventura, decidí saltarme los lugares que me quedaban para hoy, los hare en mi próximo día libre o en alguna mañana medio desocupada. Preferí salir a perderme por Manhattan, o al menos eso intenté, pero esta ciudad es fácil, es ordenada, conceptualmente hablando, decidí enfriarme un poco y ver a la gente, escuchar las voces y dejarme sorprender sin exigirme “lugares de interés”. Siento que la energía Newyorker también es parte importante de esta residencia, tratar de mezclarse y obligarme a entrar a sitios donde estoy obligada a comunicarme es inspirador para los textos, es inspirador para esta experiencia.

miércoles, 16 de marzo de 2011

La Cazuela está bullendo


Transformar el Plan B, en A significa que, al menos en la etapa en que mi plan se encuentra, las horas de dormir disminuyen a la mitad, es que ya no hay tiempo, ahora hay que producir sin horario fijo, sino que por meta, la casa se transforma en oficina, al living ahora solo le falta un gran logo de Cazuela Films para ser institucionalmente el centro de operación de una insipiente productora audiovisual, los horarios en que los niños están en el colegio son solo destinados al trabajo, almuerzos cortos, en medio de Brainstorming, tardes cortas e interrumpidas por estos dos personajes, motores principales de Cazuela, que llegan de sus labores, con historias, anécdotas, hambre, mucha hambre y tareas, muchas tareas. Entonces mi misión se polariza entre la maternidad y la productividad, ojala molestando lo menos posible al padre de las criaturas que es quien edita, graba e inventa soluciones audiovisuales para los distintos caprichos en que nos metemos.
Así pasan los días y las semanas, sin fines de semana, pero esto que podría parecer un mal negocio, por la aún no conveniente ecuación horas de trabajo X ganancias X tiempo de dispersión, no lo es y no lo es por varios motivos, el más importante es que de tener un pauperrimo ritmo de vida económico, ahora podemos vivir tranquilos, a veces más y a veces menos, pero eso no es tan grave, por que siempre hay algo que alcanza a cubrir el gasto básico y los cigarros, tan buenos compañeros en las largas jornadas de trabajo.