sábado, 2 de abril de 2011

El nunca bien ponderado Tour.


New York es como para no parar. Si el primer día estaba un poco atemorizada por este mounstro convertido en ciudad, hoy, y con el respeto que merece, siento que le voy perdiendo el miedo. Es que cada lugar es alucinante. Cada persona es un personaje y cada estación de metro un submundo, absolutamente desconocido para mí. Sí, he andado antes en metro, por supuesto, como todos ustedes, pero este metro, que tiene como 8.000 líneas y características especiales para cada una, es alucinante. Yo estoy acostumbrada al metro de mi ciudad, ordenado y sutil, por no decir pequeño y pacato. Acá la gente trabaja, concentrada cada uno en sus computadores, bandas musicales con sonidos latinos se suben a cantar (y sólo los latinos les dan plata), unos comen y otros duermen… Eso es universal.
Para el día de hoy tenía agendado dos toures urbanos, yo nunca he tomado tures y mi única experiencia con ellos fué cuando trabajé en el Museo de Bellas Artes y me tocó hacer un par. Siempre sentí que no tenía el suficiente talento para ello, y el día de hoy me quedó absolutamente claro. Peter Laskowich es un maestro, logró mantener a una veintena de personas atentas a él, siguiéndolo casi al trote por un Grand Central Neighborhood mojado  por una lluvia intensa que no dió tregua. A pesar de que no entendí todo, pasé por todos los estados que él quería que pasaramos, me emocioné, viajé a las películas de Woody Allen y otras más (no pude evitar salirme a ratos) y me comencé a enamorar de Manhattan, ciudad que creí sinceramente no lograría conmoverme. Sentir que detrás de este mounstro hay alma, espíritu, belleza en cada esquina, en cada vista horizontal y vertical. Es que esta ciudad está construida para todos sus habitantes, es ordenada, respetuosa, y no solo con la gente y los animales, si no que también con ella misma. Peter tenía una consigna para referirce a ella “color, line, texture and style”. Manhattan está construida bajo esa premisa, respeto a sí misma, a su propio entorno, a su pasado y a los grandes genios que comenzaron a emplazar cada rascacielos de forma perfecta y articulada, con las veredas, las calles y el vecino. Los nuevos edificios no perdieron el tiempo siendo demasiado creativos o partiéndoce la cabeza pensando en arquitecturas extrabagates, se adecuaron a la consiga y en base a eso han mantenido una estructura urbana única, y cada gesto de locura es sutil e inteligente.
Después de este tour comencé el mio propio. Lamentablemente el señor Laskowich ya no estaba, y tenía que intentar saber dónde estaba parada. Comencé a caminar por intuición, avancé y retrocedí varias veces, hasta que encontré dos números de calles (perpendiculares) que me parecieron familiares, ahí le prengunté al señor de un kiosko, que tenía únicamente cara de latino ¿hacia donde tenia que ir? ¿east or west? Con las manos por su puesto. Me indicó el camino correcto y después de caminar por la 42 con la 1, llegué hasta la 12. Mi destino, el Circle Line Tour. Por su puesto que antes pasé por Time Square, que solo vi con una sonrisa de 200 km, por que quiero volver el primer día que no llueva como hoy (aunque me imagino que para un neoyorkino la lluvia de hoy es solo un refresco para las flores de Mayo) a sacar la tradicional foto que está en las casas de todos los que han venido a NYC ¿cómo no la voy a tener?
Este tour, creo, es lejos lo más clásico en tour que existe. Desde la gente que lo toma, hasta el capitán que nos guía. ¿Pero como conocer a Lady Liberty sin él? imposible (creo), una vez entregada a la situación, me encantó, lo gocé. Cada vista de la ciudad es espectacular, me hubiera gustado conocerla hace 10 años, pensé: es una ciudad intensa por dentro y contemplativa por fuera, y Lady Liberty una genialidad. Me emocioné cuando la ví, salí junto a todos los turistas a mojarme para poder sacarle fotos. Es impresionante estar frente a una imagen que he visto millones de veces, a través de fotografías, impresiones, reproducciones y obras de arte. Se me vino a la cabeza el libro “Cream”, que tiene a una Lady Liberty vestida como una musulmana. También recordé la fotografía de Patricia Ossa, una artista chilena que cuando yo era chica viajó a New York y se sacó una foto con ella atrás. Creo que esa fué la primera vez que la ví, hace un poco mas de 20 años y hoy, un día nublado, con un cielo tormentoso, renové la imagen que tenía en mi cabeza, mediante la construcción de una propia.
Después de esto, de ver la ciudad a sus anchas, sus puentes perfectamente construidos y de emocionarme con la grandeza de una ciudad pequeña, volví a la realidad, a la realidad  de “no saber donde estoy parada”. Fué extraño, pero salí de ahí con un nivel de seguiridad que creí me costaría más conseguir. Por su puesto que muy luego me floreció el sub desarrollo (que lealmente de mi Chile llevo dentro) dándome cuenta que estaba muy lejos de mi soñado departamento, y que la única forma de llegar, por la hora, era bajando nuevamente al submundo del Subway, uf… Caminé hasta la 8 con la 42, pleno barrio de teatros, luces y atochamientos humanos y bajé. Habían mas líneas de las que mi cabeza alcanzaba a computar y más personas escuchando walkman de las que yo podía asumir. Entonces me enfrenté a un doble dilema: ¿a donde voy? ¿y a quien le pregunto? Comencé la misión preguntando a una señorita que parecía saberlo todo. Me dió las indicaciones, pero cuando llegué no me pareció ser el lugar correcto, entonces volví a preguntar, con lo que obtuve una segunda informacion, “2 de 2 pensé”, necesitaba con urgencia una tercera coordenada, ojalá que coinsidiera con alguna de las dos anteriores, “bingo”, coinsidía en cierto modo, con una de las 2, comencé a caminar, y cuando se supone había llegado al lugar correcto no encontré ni las letras ni los números, creí que iba a empezar a transpirar helado, que talvez mejor salía corriendo a la calle y volvía caminado, me demorara lo que me demorara, pero de pronto ví a un tipo, sin audifinos y un tanto apurado, le pregunté, y aunque en un principo no sabía, tuvo una iluminación y me indicó el camino. Decidí bajar y no seguir pidiendo opiniones, por primera vez no me decían ni letras ni números mezclados, sabía el número de mi bajada, ahora solo me faltaba asegurarme de tomar el tren que parara ahí. Abajo le pregunté a un señor que se veía muy seguro de si mismo, como una especie de gurú del metro y me confirmó que no sólo tenía la información correcta con respecto a donde debía parar, si no que estaba en el lugar correcto, frente al tren correcto. Lo mejor fué que una vez dentro del tren, logré comprender lo que la voz en el alto parlante decía, por lo que pude asegurar mi bajada y sentir que lentamente, mi oído se va acostumbrando al idioma. Cuando salí supe perfectamente donde estaba parada, fuí feliz, sentí tal tranquilidad, que pasé al food market por mi primera cerveza en esta gran ciudad… ahora la disfruto junto al siempre leal y fácil Mac.

viernes, 1 de abril de 2011

LA AVENTURA COMENZO. NEW YORK, I'M HERE.


Primer día, aunque lo que menos quería era empezar este blog diciendo “primer día”; es inevitable,  de hecho había comenzado a escribir antes, a las 6:00 am. en Santiago de Chile, 15 horas antes de conocer esta ciudad, mientras esperaba el vuelo, que con escala en Bogotá me traería a la locación perfecta de todas las películas soñadas de la vida. Hoy leo ese texto y siento que no tiene nada que ver con esta experiencia, asi es lo omitiré. Estar acá es mucho más que las películas!
Llegada a NY 10:30 pm. Fila eterna de más de 40 minutos para poder pasar a recoger las maletas, las que veía pasar a la distancia, sobre la cinta y yo ahí, sin poder hacer nada, con miedo de mirar atrás. El alguacil que permitía o no tu ingreso, gritaba a todo el mundo exigiendo apagar los celulares, no adelantar la línea y un sin fin de cosas que seguramente pasan acá por que, además de ser  un poco paranóicos, son primer mundistas y al que le toque mandar lo hará sin reparo y con fanatismo. En mi país son más relajados, de hecho hay pasos fronterizos sin fiscalización alguna, claro que USA no puede saber eso, las autoridades están muy empecinadas en lograr alianzas… Pero en fin, en ese tema no me quiero meter, ni tampoco en lo que sucedio después con el taxita corrupto, bueno, si pasan cosas “hasta en las mejores familias” ¿porqué no pasarán hasta en los mejores países?
Después del bochorno, llego al departamento, leyendo una a una las indicaciones que Julia me había enviado, mejores que cualquier mapa, de hecho un mapa no sirve para nada al lado de estas puntuales y correctas instrucciones. Gracias por eso! El lugar es fantástico, llegué cansada, prendí un cigarro que disfruté medio colgando por la ventana y a dormir; hoy comenzaba realmente la aventura, al menos la que yo venía a vivir.
Así fué! Temprano me desperté y me sentía como un gato enjaulado, quería salir, quería comer, escribir, escuchar música y no lograba hacer nada, al parecer necesitaba ese impulso del dueño de casa, ese “partieron” de las carreras, o simplemente el “Hello, welcome to New York” que un par de horas después tuve y me dió coraje y ánimo para salir a recorrer esta ciudad, que espero a lo largo del mes lograr entender, entender toda esa magnificencia de este templo de la vida urbana, de las calles ruidosas y de las mil personas que caminan sin prestar atención a nada (que de seguro saben adonde van).
Decidí emprender mi primer periplo siguiendo las estupendas instrucciones de Julia y poder entrar y salir de cada sitio según lo fuera sintiendo. Atendiendo a su propuestas partí por “The Forbers Gallery”, un lugar calentito, clásico y hasta con guardia de seguridad, bueno aca eso se usa mucho, todo parecía solemne, exepto la obra, piezas gráficas hechas en acuarela y con temáticas felizmente ridículas, Ronald Searle es un genio y que exista este lugar para poder ver una selección de los originales de las revistas, un deleite. Partir con humor siempre es estimulante! viendo obras inspiradas en temas tan actuales como universales,  como “Another day, another dollar”, lleno de color y de arcoiris, hasta una maravillosa cita a la obra maestra, que en la Universidad enseñan con solemnidad y respeto “The Swing” de Fragonar, tranformada en una escena protagonizada por puercos, dulces y dóciles, llamada “The Swingers”, para continuar con “Sketch for Lutrec”, inspirado en una de las protagonistas de sus obras, esa que es parte del inconciente colectivo, la bella dama que se repite en la mayoría de sus cuadros.
Después de Forbes Gallery, no solo tenía un poco más de valor del que tenía antes de entrar, si no que también tenía ánimo y coraje, literalmente!.
Continuando con las indicaciones literarias “dobla a la derecha, cruza la calle…” decidí ir a The Gross Fundation, sabía que tenía que intentar comunicarme con mi precario inglés, ya que Chaim Gross y su hija Mimi, son grandes amigos de APEXART, asi que me autoricé a tocar el timbre sólo si es que me animaba. De no hacerlo aún me restaba un mes completo para poder ir y me restaban un par de sitios por  visitar el día de hoy. Una vez afuera y después de retroceder una primera vez , por esos impulsos repentinos, toque el timbre y entré a un lugar increible, un oasis de obras y coleccionismo en medio de la ciudad. Con visita guiada incluida, y sin cámara fotográfica, por lo que debo volver. Comencé a recorrer la obra y la gran casa vertical de Chaim Gross, cada espacio y cada pieza son únicos, todo mezclado tan ágilmente que no sabía hacia donde apuntar la mirada, hasta que encontré un modo y solo me quedó sorprenderme, con la obra de él, de Mimi y su maravillosa colección de arte Africano y Oceánico, con las diversas materialidades de sus alegres esculturas y sus fuertes y dramáticos dibujos, todo inquietante, me dió la sensación que todo quería decir más de lo que yo en ese minuto era capaz de ver.  Todo eso además del calor y hermosa energía de Mimi y de todos los que ahí trabajan, sin duda la mejor opción para el primer día.
Después de esta, para mí una total aventura, decidí saltarme los lugares que me quedaban para hoy, los hare en mi próximo día libre o en alguna mañana medio desocupada. Preferí salir a perderme por Manhattan, o al menos eso intenté, pero esta ciudad es fácil, es ordenada, conceptualmente hablando, decidí enfriarme un poco y ver a la gente, escuchar las voces y dejarme sorprender sin exigirme “lugares de interés”. Siento que la energía Newyorker también es parte importante de esta residencia, tratar de mezclarse y obligarme a entrar a sitios donde estoy obligada a comunicarme es inspirador para los textos, es inspirador para esta experiencia.

miércoles, 16 de marzo de 2011

La Cazuela está bullendo


Transformar el Plan B, en A significa que, al menos en la etapa en que mi plan se encuentra, las horas de dormir disminuyen a la mitad, es que ya no hay tiempo, ahora hay que producir sin horario fijo, sino que por meta, la casa se transforma en oficina, al living ahora solo le falta un gran logo de Cazuela Films para ser institucionalmente el centro de operación de una insipiente productora audiovisual, los horarios en que los niños están en el colegio son solo destinados al trabajo, almuerzos cortos, en medio de Brainstorming, tardes cortas e interrumpidas por estos dos personajes, motores principales de Cazuela, que llegan de sus labores, con historias, anécdotas, hambre, mucha hambre y tareas, muchas tareas. Entonces mi misión se polariza entre la maternidad y la productividad, ojala molestando lo menos posible al padre de las criaturas que es quien edita, graba e inventa soluciones audiovisuales para los distintos caprichos en que nos metemos.
Así pasan los días y las semanas, sin fines de semana, pero esto que podría parecer un mal negocio, por la aún no conveniente ecuación horas de trabajo X ganancias X tiempo de dispersión, no lo es y no lo es por varios motivos, el más importante es que de tener un pauperrimo ritmo de vida económico, ahora podemos vivir tranquilos, a veces más y a veces menos, pero eso no es tan grave, por que siempre hay algo que alcanza a cubrir el gasto básico y los cigarros, tan buenos compañeros en las largas jornadas de trabajo.  

martes, 26 de octubre de 2010

La acción multiplicada.


Llevo al menos una semana con la necesidad imperiosa de sentarme frente a mi ya amado, Word en blanco para escribir, he pasado por una docena de textos mentales que no he tenido tiempo de transcribir de mi cabeza a mi pantalla; hace unos meses no tenía trabajo y me propuse escribir para dármelo, hoy sumando a este trabajo tengo otro remunerado; no oficial y freelance, pero que me tiene contenta, tranquila y con poco tiempo. Cazuela esta en movimiento, generando acción, proyectos y dinero. Un lujo!

Es que las cosas hay que buscarlas, generarlas, moverlas. Definitivamente nadie que se quede sentado en su casa, mirando como otros trabajan y se la juegan, encontrará lo que anda buscando; y he aquí una de las contradicciones más grandes del ser humano, si sabemos que las cosas de esa forma no llegan ¿por qué nos demoramos tanto en cambiar el switch, en apretar el botón que nos tiene errando para comenzar a tomar el camino que deseamos realmente? ¿Será que cuando uno llega al hoyo, se cae, mira hacía arriba y la superficie se ve tan lejos que uno comienza a adaptarse a ese nuevo estado y más vale quedarse ahí?, si total estamos seguros, ya estamos lo más abajo que podríamos estar ¿entonces para qué subir si podemos caernos nuevamente? Por su puesto que no quiero generalizar con algo que tal vez solo me pasa a mi, que cuando logro acomodarme en la incomodidad me quedo pegada, por temor, por flojera… ¿por qué?

Hoy, eso sí, después de hacer un enorme trabajo por salir de ese estado seudo cómodo me doy cuenta que dio resultados, hoy soy más feliz que ayer, y mis metas son más grandes, ahora no solo quiero seguir teniendo trabajo, ahora también quiero poder seguir escribiendo y… Dejar eso tan patriótico que tenemos los chilenos: La mono focalidad.

lunes, 4 de octubre de 2010

Los "Proyectos"


La ansiedad que se genera en esa pequeña interfase entre lo que se puede llegar a concretar y aún no logra concretarse puede ser feroz. Es que queda demasiado tiempo de pensamiento autónomo, el que genera cuestionamientos y una brutal mezcla de energías que más que aportar, limitan y atrapan.

Esta situación debe ser un mal de muchas personas, pero sin duda, creo, que se potencia cuando estamos trabajando o intentando hacerlo en ámbitos culturales, donde los proyectos necesitan tiempo de decantar, encontrar y lograr objetivos que los nutran, posicionamiento y un delicado trabajo de revestimiento para que cumpla con el total de los objetivos. Entonces, cuando logramos observarlo y encontrarlo coherente, sólido y con el apreciado marco teórico que le gusta tanto a nuestra sociedad, nos encontramos con una dificultad que siempre supimos existía, pero que nunca quisimos verla antes o si la vimos fue con la distancia que genera nuestra búsqueda de objetividad y funcionalidad del proyecto, el de conseguir dineros, empresas que crean en que todo lo que llevas meses trabajando es factible y no solo eso, necesario para nuestra sociedad.

Entonces, el gestor comienza a sufrir la segunda etapa de inseguridad frente al proyecto, la primera lógicamente es al principio, cuando miras por primera vez tu página Word en blanco y tienes que comenzar a traducir todo lo que hay en tu cabeza y en tu cuaderno de notas. Ahora tienes que ver si eres tan capaz de convencer a alguien que no tiene una gran relación con el mundo del arte, si no que tiene distancia o a lo más, una muy linda cercanía con decorativas piezas de naturalezas muertas, muy en tonos beige y con arto pigmento, esos cuadros con harta mancha, que son casi – impresionistas, pero no.

En ese instante, no sirve de nada que el proyecto sea bueno, que tenga respaldo curatorial y teórico, que los artistas, motor principal para la gestión de él, sientan que es una alternativa sólida para sus carreras, si no cumples con los deseos del empresario en cuestión, estás perdido.

¿Cómo hacerlo, como llegar al lugar adecuado, será que yo seré la única que aún no encuentra la llave maestra, por que eso también me lo cuestiono, será que me falta cancha, personalidad, ser zorra, edad, títulos académicos, experiencia, contactos, creer en mi y leer “El secreto”?

No lo sé, pero estoy dispuesta a casi todo!

jueves, 30 de septiembre de 2010

Contra corriente.


La búsqueda de un camino alternativo, es una herramienta para sustituir u opacar ciertas actitudes, buenas o malas, debilidades o no, que son inherentes al ser humano.
Hoy me reuní con un hombre que desde pequeño decidió tomar ese camino “B”, del que muchas veces arrancamos para no dejar de pertenecer al sistema y al cual él se alió para realmente no hacerlo.
Ed Shaw es un tipo brillante, intuitivo, seguro, pero a la vez muy tímido, que sin luchar contra su propia naturaleza y a punta de seso e hiperactividad logró, hace ya muchos años, introducirse en el mundo del Arte. Es loco pensar como una persona con tan buen ojo pudo haber entrado a este mundo tan competitivo y elitista solo teniendo claro que si uno compra una buena obra hoy, de seguro triplicará su valor mañana; es decir, observando el valor comercial que tiene el arte en nuestra sociedad. Un coleccionista nato.

Ed, después de tímidos años de escolaridad en Estados Unidos, donde siempre buscó en “gente extraña” sus aliados y amigos, hombres latinos de los cuales estaremos por siempre agradecidos, ya que lo picaron con el bicho de nuestra hermosa América Latina y nos ha permitido tenerlo en este lado del continente por al menos 50 años. Entró a Princeton, intentando encontrar dentro de la “tradición familiar” un camino propio, para estudiar Historia, en una facultad donde había más de 700 compañeros, toda una odisea para un hombre tímido, que ante la adversidad de un nuevo tipo de enseñaza, más diversa e integral, pudo adaptarse. “El panorama de tener que pertenecer al ejercito militar de la época, no era más auspicioso que tener que luchar contra mi mismo y los diálogos en las salas de clase”, terminó la universidad gracias a sus facultades escritúrales, todo lo que no podía decir lo escribía, zafando de esta forma con los exámenes escritos y sociabilizando con pares a través del periódico de la universidad, del cual oficio como editor, así desarrolló la que sería su profesión hasta hoy.

Siempre me había sorprendido que un hombre absolutamente defensor de los caminos poco tradicionales, hubiera terminado, como se supone corresponde, la academia tradicional, es que me cuesta pensar que un hombre que siempre ha vivido al margen de lo establecido, haya seguido en algún momento de su historia el camino políticamente correcto.

Por su puesto que después de tanta tradición  se vio obligado a dar nuevos pasos, esos que se dan por pura intuición, por que no solo las mujeres podemos escuchar a nuestra guata y sentir que es correcto, hay hombres, pocos sin duda, que tienen esa misma facultad. Ed es uno de esos, después de intentar académicamente aprender Portugués y Español, agarró un bote a vela y se vino a este hemisferio, acompañado de un tipo que no conocía y que nunca volvió a ver, eso de todos modos, es otra historia; de ésta me interesa esa capacidad de buscar hasta conseguir, de luchar, a veces en contra y otras a favor de la corriente, pero siempre escuchándose a sí mismo, sin traicionarse, sin perder de vista el objetivo, aunque este vaya sufriendo modificaciones en el camino, estás solo lo nutren, lo hacen más rico.

Muchas veces he sentido que los caminos tradicionales son los que llevan al éxito, vivimos en un país donde las exigencias son tradicionales, donde la sociedad está llena de pre requisitos para pertenecer al sistema; entonces aparece un hombre que propone otra perspectiva, que me invita a vivir desde un lugar socialmente “rebelde”, es que él, a pesar de haber nacido en una tradicional familia Norte Americana siempre persiguió su propio camino, fiel a su propia integridad y a su ojo clínico.“Para poder vivir así hay que encontrar su propio nicho” me decía,  la rebeldía no tiene que ver con no pertenecer al sistema, “tiene que ver con vivir haciendo lo que uno quiere, del modo que uno quiere y para eso hay que ver cual es nuestro mercado y aspirar al él hasta llegar, encontrar el medio para hacerlo y lograrlo”. 
Después de este encuentro temático, me quedo con una sensación muy grata, muy optimista, entendiendo que finalmente debemos vivir siendo leal a nosotros mismos, sin traicionarnos, sin auto boicotearnos y trabajando sin parar!

viernes, 24 de septiembre de 2010

Hay tiempo para todo.

Hay personas con historia, hay personas que tienen una bandera de lucha tan personal que se universaliza, que llevan una vida vivida. Hoy en la mañana me reuní con una de ellas: habíamos estado juntas antes, en una de las tantas sobremesas de Tunquen, mirando el mar, en grandes y desaforadas charlas junto a la familia y el infaltable vino costero. Me causaba inquietud su forma, su actitud, tan propia, tan auténtica; fue por eso que después de dos años de no haber sabido nada de ella decidí llamarla, y pedirle una reunión. Sin saber muy bien como explicarle a que iba todo esto, accedió a la cita y recién, sobre el final de la conversación, nos dimos cuenta del viaje en el que nos habíamos embarcado en poco más de una hora.

Hace un par de años era una exitosa empresaria, que armando su vida a pulso y dando cada paso con una gigantesca mochila llamada adversidad, ha logrado cada uno de los objetivos que se ha propuesto. “Es que muchas veces uno nace en un lugar en que no está llamada a vivir, o de una forma en que no es la correcta para uno” comentó, y bajo esta primera prueba te ves obligado a buscar tu destino. Entonces luchas por ser consecuente y encontrar respuestas.

Lo que esta mujer buscaba era justicia, igualdad de oportunidades. No debe ser fácil crecer en un mundo al cual a la mujer solo le corresponde ser mujer y tú como tal, quieres más. Ella quería “justicia, libertad y autonomía”, me dijo con ahínco; puras bellas palabras que solo se logran obedeciendo a la última. Cosa que a los 16 años supo como conseguir; comenzó a ahorrar, cada peso que ganaba animando cumpleaños y cuidando niños vecinos los guardó, fue tan matea y obstinada que al salir de las monjas y lo digo así, por que en aquellos tiempos los colegios eran colegios y las monjas eran monjas, que logró entrar a la universidad a estudiar la que sería su primera carrera, como en su familia era imposible que una mujer accediera a los estudios superiores se radicalizó, logrando uno de sus primeros objetivos, entrar a la Universidad de Chile a estudiar Bellas Artes, junto con esto, y en un país sumamente politizado, comenzó a militar en el MIR, se embarazó, la detuvieron, la torturaron y bajo el eterno temor previo a la democracia logró insertarse en un, hasta ese entonces, insólito mundo laboral, el de las recién llegadas multinacionales.

Es que cuando uno quiere algo no falta nada para conseguirlo, es no parar, no dejar de mirar el objetivo, ser consecuente con lo que uno quiere y necesita. “Es como el marketing”, me decía, “debemos detectar que es lo que necesita el consumidor y que debemos hacer para entregárselo, es hacer sin engaños, lo que es correcto y bueno para uno y para los demás”. En el camino aparecen nuevas miradas, nuevos ejercicios, antiguos mecanismos que florecen en este proceso de auto observación y validación en el medio, en el mundo que finalmente uno no solo quiere, sino que también necesita vivir. “Y la lucha es hasta el final y pasando por todo”, es que al parecer no es solo consecuencia, también es pasión y amor por la vida.

Esto reafirma que hay momentos para todo, para trabajar de empleado, como secretaria, como productor o gerente, hay tiempo para irse y armar un proyecto propio, hay tiempo para compatibilizar trabajos y para mirar el mar.

Ella después de años de buscar salir de la clandestinidad mirista, de sacarse la cresta trabajando como un hombre más, en un trabajo donde solo se sabía que era mujer cuando le entregaban su cheque a fin de mes. Volvió a su primera inquietud de vida, esa que nunca había olvidado pero que a ratos, al perecer, dejó durmiendo en una caja tan sagrada que por más cambios y pericias nunca se destruyó; el de la espiritualidad.

Y yo en vez de ir a visitar a esa exitosa empresaria sentada en un sillón de cuero con vista a nuestro propio Wall Street, fui a visitar a una bella mujer en un acogedor centro de espiritualidad donde ella trabaja y comparte su mundo, dándome una lección de lucha, esfuerzo y paciencia.